Comenzar por algo…


Comenzar por algo

Hace algunos años conocí a don Rigo, en uno de los tantos trabajos que he tenido. Don Rigo era un señor de unos 45 años, que en realidad en apariencia física parecía de unos 30. Era divertido y decidido, y decía las cosas como eran y siempre estaba alegre.

Un día alguien le preguntó cual era su secreto para mantenerse siempre alegre. Él lo pensó un momento, y luego dijo: “Miren, no se compliquen, no le hagan caso a los problemas. Yo podría andar preocupado por todo, pero prefiero andar alegre. Y también si ustedes quieren hacer algo, no lo piensen tanto. Si uno de hombre quiere acompañarse o casarse con una mujer, no debe pensar: no tengo cama, no tengo casa, no tengo esto o lo otro, si piensan así jamás harán las cosas. O cuando voy a sembrar una milpa, no voy a pensar al principio que nunca voy a terminar. Lo más difícil en todo es empezar, pero si no se empieza, no se logra. Uno debe ser de combate!”

Jamás olvidaré esas palabras: Comenzar por algo.

Si deseo tener un millón de dólares, debo empezar con un centavo. Si deseo construir una casa, debo empezar por colocar una piedra o un ladrillo, pero si uno no se decide a hacer las cosas, nunca las va a lograr. En la vida uno empieza a veces con cambios pequeños para salir de un problema grande, luego solo es cuestión de tener paciencia para ir avanzando.

El miedo nos detiene

Y a veces el miedo le detiene a uno de intentar las cosas. Los bebés no nacen caminando, necesitan mucho tiempo para aprender a dar sus primeros pasos, para luego caminar y después correr. El miedo detiene mucho. Porque un avión antes de volar, debe despegar. Si nunca logras despegar, jamás volarás, y siempre estarás en el mismo lugar.

Lee también:  Que nada te desanime

A veces necesitamos solo una chispa para lograr despegar o actuar, así como una mariposa nace de una oruga. Alguien me decía una vez que uno “debe empezar con lo que tiene, no con lo que le hace falta”; es decir, debemos concentrarnos más en lo que vamos a lograr, que en lo que vamos a perder.

Sé que quizás jamás volveré a ver a don Rigo, pero sé que debemos ser siempre “de combate”, para vivir siempre alegres, sin tenerle miedo a la vida y llevar a cabo todo lo que nos proponemos, ahora y sin excusas…

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.