Nos acostumbramos a las cosas que nos pertenecen…


Nos acostumbramos a las cosas que nos pertenecen...

Es así.

Contemplas desde lejos lo imposible.

Llevas un tiempo queriendo tener eso que siempre has soñado. Luchas con todas tus fuerzas por alcanzanlo, aprenderlo, logarlo o tenerlo a tu lado. Y así pasas muchos días, hasta que un día de esos por fin se te iluminan los ojos cuando se puede y lo obtienes.

¡Ya tienes lo que querías!

Entonces ahora que ves el sueño hecho realidad quieres disfrutar de eso que has conseguido.

Pasas ilusionado todo el día montando esa bicicleta, manejando ese auto, contemplando esa casa, disfrutando de la compañía de la persona que amas, el título universitario que dice que eres profesional graduado, el empleo que querías encontrar, contando los ingresos que necesitabas, la blusa que un día imaginaste en tu cuerpo…

Nada te hace más feliz ahora que eso, que esa emoción.

Y así pasan los días, hasta que… algo pierde sentido, emoción.

Mientras leías estas líneas has imaginado una escena de tu vida en la que lograste algo y que te emocionó alcanzarlo, pero esa alegría inicial desapareció de tu vida.

Es por que nos acostumbramos a las cosas que nos pertenecen. Ahora ya lo sabes.

Parece que estamos programados para disfrutar de los retos, de vivir luchando por cosas que quizás más tarde abandonemos, no cuidemos o no les dediquemos el tiempo que se merecen y entonces tiramos al aire todo ese tiempo que invertimos en alcanzarlas.

En realidad todas las personas somos así. Si miramos atrás en nuestra vida vamos a recordar que dejamos escapar algunas cosas o personas que alguna vez fueron importantes para nosotros simplemente por que nos descuidamos de ellas. Nos acostumbramos a la rutina de tenerlas con nosotros de manera permanente y que formaran parte de nuestra vida.

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Entonces la bicicleta terminó olvidada, tirada en algún lugar, el carro fue vendido o arruinado, la casa nueva dejaste de arreglarla, la persona que amas ya no pasas mucho tiempo con ella, tu título universitario ahora no significa nada, el empleo que siempre soñaste hoy te martiriza, lo que ganas ya no es suficiente a pesar que es más de lo que era antes y la blusa nueva solo la usaste dos veces y la guardaste para no usarla más.

Todo perdió sentido. El tiempo nos hizo olvidar que un día esas cosas eran sueños, después fueron nuestras y ahora no significan nada.

Y así funciona. Lo que hoy te hace feliz puede que mañana no te haga sentir feliz.

Tarde o temprano nos terminamos acostumbrando a las cosas que consideramos como nuestras, quizás por que ahora no nos cuesta esfuerzo tenerlas, quizás nos acordemos de ellas hasta el día en que ya no estén ahí para nosotros…

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