El bambú japonés, una lección de perseverancia


Hola, como el año todavía es nuevo empezamos con mucha motivación para afrontarlo de la mejor manera posible y sobre todo con muchos ánimos de mejorar o superar lo que el año pasado hicimos.

Dentro de las cosas que siempre quise contar en este blog hay una hermosa reflexión que sin duda alguna al leerla y analizarla te dejará un mensaje maravilloso que deberías  poner en práctica en tu vida. Así que la comparto por eso.

Se trata del bambú japonés y en general de comprender cómo algunas cosas que suceden en la naturaleza podemos aplicarlas en nuestra vida para nuestro propio crecimiento personal.

El cuento del bambú japonés

Copio textualmente este breve cuento para que puedas leerlo:

El bambú japonés, una lección de perseverancia

Cultivar bambú japonés no es apto para personas impacientes. Su proceso es distinto al de otras plantas o árboles; de hecho, es una de las plantas más lentas en crecer en todo el mundo.

Durante los primeros siete años, es muy poco lo que se puede apreciar de su crecimiento, quizás un cultivador inexperto, no tendría la suficiente paciencia y abandonaría el proyecto.

Sin embargo, al llegar al séptimo año, en sólo seis semanas la planta de bambú crece más de treinta metros.

¿Qué ocurrió? ¿Por qué no crecía durante los primeros siete años? No es que no creciera, sino que durante los primeros siete años de aparente inactividad, el bambú estaba generando un complejo sistema de raíces, que le permitiera sostenerse para cuando empezara su crecimiento.

La perseverancia que debes tener

Bien, después de haberlo leído lo anterior quiero que hagas memoria de todas las veces que te has rendido en tu vida. Muchas verdad, a mi me ha pasado también.

Lo que sucede es que casi siempre esperamos resultados rápidos. Queremos que lo que hacemos ahora rinda sus frutos el día de mañana, cuando en realidad las cosas no funcionan así y existe todo un proceso de crecimiento y aprendizaje de por medio para poder llegar a nuestros objetivos.

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Actualmente vivimos en un mundo muy acelerado donde estamos acostumbrados a obtener de manera rápida las cosas que queremos, y si no lo abandonamos o nos vamos a otra parte.

Si visitas una página web y tarda mucho en cargar eso es lo que haces, te regresas atrás o buscas otro resultado.  Es así como nos hemos acostumbrado y nos han acostumbrado.

Pues resulta que nuestra vida es bastante parecida al bambú japonés, los resultados y el crecimiento no pueden ser de un día para otro y por eso necesitamos de una transformación interior en la cual nos acerquemos a la madurez y así ir creciendo poco a poco.

Puede que en estos momentos estés pasando por una situación en la que definitivamente sientas que no funcionan las cosas, pero en realidad se necesita tiempo y paciencia para superar cualquier obstáculo que se presente en el camino.

Puede que tengas semanas o meses de trabajar en un proyecto importante y en estos momentos no veas resultados positivos, pero si te mantienes en el camino correcto, llegará un día en que puedas ver los frutos de tu trabajo, de esos días en los cuales has dormido poco.

Si por lo que estás luchando vale la pena, entonces sigue adelante y no te detengas. Detenerte es lo más fácil que puedes hacer, y de hecho cualquiera lo hace. Pero pocas personas están dispuestas a avanzar con la carga en sus hombros.

Quienes deciden abandonar lo que un día se propusieron, pocas cosas importantes lograrán en su vida, porque así lo harán con otras cosas. Si plantas rosas en el jardín deberás esperar un tiempo para verlas florecer.

El bambú japonés y ganar dinero por internet

Bueno, como este blog no solo trata de reflexiones y de hablar de cosas cursis jajaja voy a tocar otra parte importante relacionando esta lección del bambú japonés con lo de ganar dinero por internet, tan común hoy en día.

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Yo lo viví

Para que puedas entenderlo mejor por qué razón escribo esto, te contaré que allá por el 2010 inicié mi primer blog y lo trabajé por varios meses sin ver resultados positivos. El primer año del blog habré ganado unos $2 y me habrán visitado unas 500 personas, incluyendo buscadores y familiares jajaja.

Pero no me rendí y seguí adelante.

Al cabo de casi tres años logré llegar a $100 que era el mínimo para poder cobrar.

En todo ese tiempo que no veía ningún resultado era un tiempo en el cual estaba aprendiendo cosas nuevas sobre esta profesión, esos conocimientos y prácticas que hacía fue lo que más tarde me permitiría crecer.

Por cierto, ya en el siguiente pago tardé seis meses para reunir esos $100 y después 3, después 2, hasta que los resultados fueron mensuales.

Si me hubiera rendido al primer mes o al primer año no te estaría contando esta historia ahora.

Ese tiempo en que no vi resultados ni obtuve visitas ni ingresos fueron como los siete años en los que el bambú japonés estaba preparando sus raíces para crecer. La gente solo verá los resultados de ahora, verán un bambú que ha crecido alto, pero no sabrán del sacrificio que hubo de por medio para llegar hasta ahí.

No te rindas

De cada 10 blogs que se inician en el mundo, solo uno de ellos logra sobrevivir el primer año de vida y seguir adelante.

Es bastante desalentadora esa cifra, por lo general sucede por que muchas personas abandonan fácilmente lo que empiezan al no ver resultados rápidos.

También sucede porque nos hemos acostumbrado a escuchar o leer a otras personas que nos dicen que los resultados van a llegar rápido y por eso nos venden fórmulas mágicas en forma de ebooks, cursos o mentorías  donde nos prometen que de manera instantánea nos haremos ricos.

Si alguien te vende un método para obtener resultados milagrosos o hacerte rico de la noche a la mañana lo más probable es que solo quiera venderte algo, ya que si fuera efectivo lo que profesa no tendría la necesidad de venderlo y lo usaría para su propio beneficio.

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No te rindas, las personas que se rindieron ayer, vivirán el resto de sus vidas pensando en las cosas que abandonaron por falta de fe y perseverancia.

Cualquiera puede empezar una cosa, pero no todos tiene la capacidad de terminarla.

Así como el bambú japonés luego de siete años de permanecer en aparente calma crece muchos metros, así puede llegar un momento en el cual vas a ver resultados, siempre y cuando no te rindas.

Pueden haber excepciones

Lo que te conté anteriormente no es una regla escrita en piedra.

Se trata también de trabajar inteligentemente y de usar tu tiempo de la mejor manera posible, por lo que habrán cosas en las cuales aunque pongas todo tu esfuerzo será casi imposible conseguirlas.

Pero antes debes de dar todo tu esfuerzo, para saber que lo que has abandonado ha sido para dar paso a algo mejor.

No se vale abandonar tus proyectos cuando veas el primer obstáculo enfrente.

La gente también puede “crecer”

Nunca olvides ser humilde.

Puede que esa persona a la cual has despreciado ahora o en el pasado el día de mañana te de una lección o se vea o sea mejor que tú.

No te burles de los demás por su condición física, su estátus económico o cualquier otra característica, porque un día pueden aparecer frente a ti de manera distinta. Cualquier persona puede superar sus obstáculos en esta vida. Todo es temporal.

No sea que ese compañero de la escuela del cual hoy te ríes haciéndole bulling, el día de mañana sea el dueño de una empresa y tengas que pedirle trabajo…

En resumen, el bambú japonés es un cuento para reflexionar, su mensaje se refiere a comprender cómo algunas cosas necesitan tiempo y paciencia para lograrse, porque los resultados no se verán pronto. Ese tiempo que aparentemente no se logra nada es el que nos permite formar nuestras raíces para sostener nuestro crecimiento.

Nos leemos en el próximo artículo.

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